11 de septiembre de 2008

"JUANITO, CANTA EL LA LA LA !!"

Todos los días, salvo raras excepciones, entro a través de mi ordenador en "Al borde del abismo", el blog que escribe mi padre desde el otro lado del océano.
Nos cuenta cosas realmente interesantes en él (al menos para mí lo son)
Descubrí hace dos días un texto que ha titulado "Mi aventura madrileña" en el que narra las vicisitudes que tuvo que atravesar buscando un porvenir en Madrid para él y su familia.
Son cosas que en su día nos contó pero que al leerlas ahora y aportarles más detalles, me parecen nuevas, entrañables y sorprendentes.

Este fragmento :

"...mi hijo con dos añitos recien cumplidos me cantó de principio a fin la canción La, La, La de Masiel y a partir de entonces no hubo vecino que no le pidiese que la cantara."

me ha hecho imaginar con emoción la escena en la que, después de muchos meses sin vernos, yo cantaría la canción para mi padre.
Puedo hacerme una idea de su satisfacción (todos los pequeños avances de mis hijos me hacen babear), máxime cuando, con toda probabilidad, cuando él se marchó yo apenas balbucearía y en el reencuentro me encontraba cantando.

Todo esto me hizo recordar que yo ya había escrito sobre este hecho. Hace unos años, en mi afán por escribir y contar historias (que siempre he tenido innato), empecé a redactar recuerdos sobre mí y mi familia y los recopilé en un libro que bauticé como"Los Cabrerator y otros duendes".
Hoy me viene muy a propósito reescribir aquel capítulo aquí y que quede enlazado con el de mi padre como vivencias paralelas.
Se llama "JUANITO, CANTA EL LA LA LA !!" y dice así:

Posiblemente sea éste uno de los recuerdos más antiguos que guardo en la memoria, aunque no me atrevería a asegurar que haya persistido hasta hoy como verdadero recuerdo o sea más bien el poso que me ha quedado tras las muchas veces que mis padres me lo contaron.
Vivíamos en Madrid, en el barrio de Cuatro Caminos. Era el año 1968, por lo tanto yo solo tenía dos años. España había ganado el Festival de Eurovisión y la canción de Massiel sonaba con frecuencia en la radio. Yo también la cantaba, y, según me aseguran, no lo hacía nada mal.
No me limitaba a canturrear el sencillo estribillo sino que la cantaba entera, de principio a fin

Yo canto a la mañana
que ve mi juventud
y al sol que día a día
nos trae nueva inquietud
Todo en la vida es
como una canción
Te cantan cuando naces
y también en el adiós

LA, LA, LA, LA...

Debía ser muy chocante ver a un niño tan pequeño entonar la letra de memoria. Dice mi madre que la pronunciaba muy bien, (en general aprendí a hablar y a leer con soltura desde corta edad) Recuerdo con regocijo haberla oído decirme: "No te comías ni un LA"
Alguna vecina que me había oído cantar, me pedía de vez en cuando que saliera al balcón que daba al patio vecinal.
" Juanito - llamaba - ¡¡ Canta el La, la, la"

Y aquí viene la imágen que puedo ver si cierro los ojos. Yo salía al pequeño balcón que daba a un patio vecinal ( la memoria me lo dibuja algo oscuro, no sé si lo sería realmente), me agarraba con las dos manos a los barrotes y empezaba a cantar. Segúramente mirando hacia el fondo. No tenía yo tanto desparpajo como para hacerlo mirándola a la cara.

Le canto a mi madre
que dió vida a mi ser,
le canto a la tierra
que me ha visto crecer
y canto al día en que
sentí el amor.
Andando por la vida
aprendí esta canción.

LA, LA, LA, LA...

Y algo de lo que no tengo ninguna duda y que recuerdo perfectamente es que a través de ese patio me llegaban a veces los sonidos de algunas canciones que provenían de los aparatos de radio con que las amas de casa acompañaban sus quehaceres. Una en concreto, "Mammy blue", me desazonaba, me ponía nostálgico. ¿Puede un niño de tan corta edad sentir nostalgia? Yo no sabía qué podía decir la letra de aquella canción, pero la música y el cantante tenían un tono tan apenado que no me cabía duda de que la cantaba alguien que echaba de menos a su madre, y por eso la llamaba de aquella forma tan triste .

Cosas de una mente que empezaba a descubrir la vida.

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5 comentarios:

Txema Rico dijo...

Curioso, curioso...lo que significó Massiel en aquella época para nostros, los que entonces teniamos 2 añicos...Tú la cantabas en Madrid para los vecinos de Cuatro Caminos, y yo en Monóvar para los vecinos de mis abuelos en la Calle Maño...que hubiera sido de nosotros sin Massiel...que sería de los niños de ahora sin Bisbal..?

Anónimo dijo...

Todavìa no he leìdo las aventuras madrileñas del papà,pero tras la lectura de estas letras voy a ello.Ay que ver las palabras,segùn còmo las encaminemos, por sencillas que sean, què lejos son capaces de llegar...

Anónimo dijo...

que grande eras siendo tan pequeñito hay yo ya te queria

Iván dijo...

Bien, ya sé cuál será el número musical que harás el fin de semana que viene en la boda.Qué bien!!

Anónimo dijo...

Yo también tengo grabada en la memoria una canción de Eurovisión, más enclavada en mi época de niño, claro. No recuerdo el título pero era de Betty Misiego: " Si todo el mundo cantara una canción que hable de paz, que hable de amor..." Curiosamente el estribillo de ésta también se hacía con LA-LA-LA en otra melodía...FRAN.