15 de junio de 2009

DE FRANCISCOS Y ANA MARÍAS















Estos canijos con cara de no haber roto un plato en su vida son mis hermanos Francisco y Ana María, posando para una foto en el colegio en el año 1976.


Me parece que algo ha llovido desde entonces...


Es sólo un año de diferencia el que se llevan, por lo que han estado muy unidos siempre en todo el camino hacia la madurez. Compañeros de juegos desde niños, siempre juntos hacia el cole, experimentando nuevas vivencias al mismo tiempo, asombrándose por las mismas cosas, compartiendo secretos, creciendo...

Justo cien años antes de esa fotografía, nacía, en 1876, el hombre que muestro en esta otra. 


Se trata de nuestro bisabuelo Francisco de quien mi hija Aitana, su tataranieta, parece haber heredado sus intensos ojos azules.
Su mujer, la bisabuela Ana María, la anciana de la tercera foto, nació en 1877. Se llevaban por tanto un solo año de diferencia.

A los 22 años de edad, mi bisabuelo Francisco fue alistado para embarcar hacia Cuba.
Se acababa de originar un conflicto entre España y Estados Unidos tras la misteriosa explosión y consiguiente hundimiento de un buque de guerra norteamericano que campaba a sus anchas por la bahía de La Habana. Partió, como habréis deducido, hacia lo que en la Historia sería conocida como la Guerra de Cuba. Y tardaría tres años en regresar a Petrel.

Para escribir esta entrada tuve que echar mano de la excelente memoria de mi hermano Francisco, que desde bien pequeño se interesó de tal manera por los nombres, apellidos, fechas e historias de nuestros antepasados que llegó a confeccionar un árbol genealógico asombrosamente extenso. Interrogó a nuestros abuelos y tíos abuelos y tomó todos los datos que fueron capaces de darle.
También me ayudó con sus recuerdos Ana, la nieta de mi bisabuelo, es decir, mi madre.

"Mi abuelo – rememoraba ella - contaba que en Cuba fue asistente de un coronel al que le encantaba el café. Lo exigía todas las mañanas y debía servírselo enseguida. Un día en que no conseguía encontrar el colador y el coronel se impacientaba, mi abuelo echó mano del pañuelo de su bolsillo y con él se lo coló. Lo recordaba sonriendo: "Si se llega a enterar de aquello, me fusila allí mismo"
Cuando marchó para Cuba dejó a una novia en Petrel, pero al volver, un pretendiente que la estuvo cortejando en su ausencia, se la había “robado” finalmente. Cuando la bisabuela Ana María se enteró de que esa novia ya no existía se alegró muchísimo porque siempre había estado muy enamorada de él. Y, por suerte, de él se hizo novia y con él se casó.
Toda la vida, toda, hasta siendo muy mayores, se la vio enamorada de su marido, a quien quería y admiraba. El siempre la quiso mucho también."

Cuando mi madre se quedó embarazada de mi hermana Ana María se llevó un gran disgusto. Tenía claro que con los tres hijos que ya tenía era más que suficiente. Mis padres no buscaban un cuarto. Pero atravesando como estaban una crisis económica y teniendo como ya tenían un pequeño con pañales, se volvía a quedar embarazada. Cuenta que incluso lloró. Y mucho.
No tuvo más remedio que acudir a su madre para que la ayudara a criar a los dos pequeños de la casa. Y así, la abuela Anita, se quedó con Fran y Ana los días de entre semana. Les llevaba a la guardería, les daba de comer, les aseaba. Y el abuelo Conrado les contaba cuentos.
Mi hermana aún recuerda cómo ella se limitaba a repetir todo lo que veía hacer a su hermano.
- Le seguía a todas partes, – cuenta - era su sombra. Teníamos dos sillas pequeñas de madera y asiento de enea. A Fran le gustaba morder una de las bolas de madera que tenían. La roía con los dientes como un conejo. Y yo, como se lo veía hacer a él, pues me ponía a comerme la silla también.

De aquella época hay un detalle grabado a fuego en mi hermano, y es que como Ana era demasiado pequeña, mi madre la iba a recoger por las noches para traérsela a casa.
Cada vez que mi madre aparecía y Fran veía cómo se llevaban a su hermana pero a él le dejaban allí, se moría del disgusto. Y gritaba y lloraba y pataleaba y ni mis abuelos eran capaces de dominarle. Todavía hoy recuerda Fran cuánto le marcó aquello. Y mi madre se lamenta de que no fue consciente de ese trauma que estaba causando en su hijo.
“No me paré a pensar que a un niño, por pequeño que sea, se le deben explicar las cosas. Puede que no quiera aceptarlas, pero que al menos las entienda, que sepa el porqué. Y yo a Fran no le expliqué nada”
El bisabuelo Francisco y su nieta Ana, mi madre.
Mi bisabuelo Francisco fue siempre muy liberal en su forma de pensar, tremendamente adelantado para su época. Cuando la gente de su generación, e incluso más joven, se escandalizaba al conocer, por ejemplo, que una chica soltera se había quedado embarazada, él quitaba siempre hierro al asunto
- Bah, no sé de qué os asustáis. Estas cosas han pasado siempre. Y seguirán pasando.
Su propia hija, mi abuela Anita, ponía el grito en el cielo cuando veía que había mujeres que usaban bikini sin ningún pudor.

- ¡Vamos! ¡Qué poca vergüenza! Si van desnudas…
- ¿Desnudas? – decía él- Pues así venimos todos al mundo y nadie se asusta por eso. Hasta Adán y Eva iban desnudos y Dios no lo veía mal…


- ¿Tú sabes – me decía el otro día mi hermano Fran – que los bisabuelos solían cantar una canción juntos?
- ¿Una canción? No. ¿Cuál? ¿La sabes?
- Claro
- Qué bueno, espera, que tomo nota. Estas cosas me gustan para mi blog.(*)

Detalles de estos son los que me matan de Fran. No conoció a su bisabuelo pero, como he comentado, extrajo toda la información posible de sus antepasados y la archivó en su cabeza. La abuela Anita le contó esta anécdota de la canción que cantaban cuando, por ejemplo, se sentaban juntos a pelar almendras y él aún la recuerda. En cambio mi madre, que por supuesto sí les conoció y les oyó cantarla, ¡¡ no la recordaba entera!!

El bisabuelo tuvo siempre una salud de hierro y se sentía ágil y en forma. Prefería rodearse de gente joven pues así se sentía.
- Yo tengo años, pero no soy viejo – solía decir.
De hecho, cuando los jóvenes de la época salían en pandillas en los días de fiesta y organizaban meriendas en El Cid, el monte que preside todo el valle de Elda y Petrel, a él le gustaba acompañarles. Era entonces costumbre que al menos un adulto fuera con ellos para hacer de “escopeta”, pero nunca hubo nadie que con 80 años pudiera estar a la altura en la vitalidad que él demostraba.

Siendo ya una pareja anciana, mi bisabuelo no quiso ser una carga para mi abuela Anita sola y propuso repartirse entre las dos hijas.

- Que Concha que vive en el pueblo se lleve a la madre y yo me quedo aquí en el campo contigo.
Y así se hizo.
Un buen día se separaron después de toda una vida juntos. Pero él, dando muestras una vez más de su jovialidad y amor por su mujer, al llegar el fin de semana, se aseaba, se cambiaba de ropa y se preparaba para una caminata.

- Me voy a ver a la novia – decía feliz
Y se encaminaba hacia Elda, a la casa de su hija Concha, para poder dormir con su mujer.

Muchos años después, mi abuela Anita se lamentaba al recordar aquello

- ¡ Pobrets! ¡Qué sacrificio debió ser para ellos! Yo entonces no me di cuenta. Pero si pienso qué hubiera sentido yo si me hubieran separado de mi Conrado... ¡Qué sacrificio!
Y es que a veces no tenemos en cuenta que tanto los niños como los ancianos tienen sentimientos.

La bisabuela Ana María murió en 1958, a los 81 años de edad. Pero su marido aún viviría diez años más. Esa jovialidad incombustible…
A los 92 años, cuando aún era capaz de leer sin gafas, bromeaba con un bisnieto suyo, nieto de su hija Concha, que andurreaba cerca de él completamente desnudo.

- ¿Qué es eso que llevas entre las piernas? – le preguntaba - ¿Es una rateta?
Y al alargar el brazo como para intentar pellizcarle, se derrumbó en la silla y murió.
Eso es apurar bien la vida y lo demás son cuentos.

Conservo dos cosas de mi bisabuelo Francisco a cual más valiosa para mí. Una es un pequeño diario de tapas de piel (**). No es un diario exactamente sino un cuadernillo en el que fue anotando fechas y nombres: la de su boda, las de los nacimientos de sus hijos y los nombres que les pusieron así como las fechas de sus defunciones, pues de 6 hijos sólo sobrevivieron dos (Anita y Concha) Hubo una tercera que murió a los 10 años de edad (Práxedes) y el resto fallecieron al poco de nacer.

El otro tesoro es un juguete. Mi primer juguete sin lugar a dudas. Y es que yo sí conocí al hombre que nació en 1876 y que estuvo en la Guerra de Cuba. Y no es que tenga yo más años que Matusalén, es que cuando mi bisabuelo murió yo tenía 2 años. No llegó a conocer a mi hermano Tomás. Ni mucho menos a mis hermanos pequeños que recibirían su nombre y el de su mujer.

Un día mi bisabuelo me tomó de la mano y me llevó a una feria. ¿Sabéis lo que me compró y que milagrosamente aún conservo? Bueno, pues es algo que demuestra y constata lo que soy.
Cara de diablillo me debió ver o intuyó al diablo en que me convertiría pues me regaló ¡un pequeño tridente de madera!
Es el que muestra en la foto mi hija Aitana, la única en cuya mirada asoma el azul de los ojos de aquel antepasado.
Algún día tendré que hablarle de él. De su tatarabuelo.

- Ya ves, bisabuelo, que aún conservo aquel pequeño juguete. Es hoy un gran legado de amor en mis manos, un amor que viaja hacia adelante y hacia atrás en el tiempo, posándose unos instantes en cada miembro de esta familia.
De nuestra familia.
(*) Tanto para leer la canción de mis bisabuelos
(**) como para leer su diario, pinchad AQUÍ

35 comentarios:

Anónimo dijo...

Recuerdo tan bién la etapa en la que estuve viviendo con los abuelitos... La barriguita de Ana olía a medicamento pues a menudo apoyaba mi cabeza en ella, la cocina olía a "seva bollida" (cebolla hervida) y "carxofes rostides" (alcachofas asadas), el pasillo olía a rollitos de anís y el baño a colonia S-3 que sigue recordandome a cuando la abuelita nos peinaba para ir al "preparatorio". Siempre recuerdo esos silencios de una casa que nunca tuvo televisión y que tenía de fondo el sonido de un reloj de pared... tic-tac ¡Que guapa estaba la mamá en la foto en blanco y negro que colgaba de la pared del salón! FRAN

El kioskero del antifaz dijo...

JuanRa... con un diablo como tu, el infierno debe ser la gloria. Esos entrañables recuerdos de los tuyos te honran enormemente y dicen mucho de ti. Ya te digo... no sé si serás o no el diablo, pero lo que tengo claro es que yo... quiero ir al infierno.

Algún día recordaré en mi blog setentero alguna historia de mi bisabuela Rosario. Ella era mestiza de padre indio Navajo y madre aragonesa, cosas raras donde las haya, pero así es. Estoy recopilando la información necesaria con respecto a ella para contaros su historia ;-)

peibol dijo...

Precioso, como siempre.
Mientras lo leía, no he podido evitar tener en mente a mi abuelo paterno: Es un hombre de 88 años (89 en Septiembre), con una jovialidad y vitalidad envidiables; una persona que se disfraza en las fiestas familiares para hacer numeritos de zarzuela, que escribe poesía y hace sudokus, y que no se pone determinadas prendas de vestir, porque dice que son "de viejo". Si llego la mitad de bien que él a su edad, me sentiré infinitamente afortunado.

En cuanto a lo de la falta de empatía, tienes toda la razón; tendemos a pensar que los niños y ancianos son "sujetos pasivos" que no se enteran de nada... hasta que te sorprenden dándote a entender de que se han quedado con todo :s

Un abrazo JuanRa.

PD. Mi abuela, que murió cuando yo tenía 5 años, tenía unos enormes y preciosos ojos azules, que podría haber tenido el detalle de legarme;... al menos aún me queda un vívido recuerdo de ella (menos es nada), precisamente acontecido aquí, en la habitación desde la que estoy escribiendo.

Lillu dijo...

Qué ternura desprenden todos esos recuerdos :) Las anécdotas familiares tienen siempre un toque especial, sobre todo porque muchos de nosotros podemos ver en ellas puntos de conexión con nuestras propias familias y nuestros antepasados.

saluditos

El extraño desconocido dijo...

Qué bonita manera de recordar estas historia y qué entrañable la libreta de tu abuelo, me ha llegado al corazón. No tuvo que ser fácil perder a tantos hijos, pobre hombre.

mochuELIn dijo...

relamente destilan cariño las cosas que cuentas... no puedo evitar recirdar a mi abuela, mi querida abue fue durante muchos años mi referencia, como tantos niños que las abuelas criaron, retornando a su maternidad ya olvidada... con lo cual los caprichos estaban permitidos, al menos algunos.
Siempre he pensado que la gente sigue viva mientras se recuerda, mientras la memoria nos los trae y nos los recrea, siguen ahí pues, con sus risas y sus canciones, con sus abrazos y sus caricias. Me encanta este infierno, es del calor del fuego, pero del fuego del cariño, del rojo, pero del rojo del corazón y de la profundidad.. pero la profundidad del alma. Beso diablejo

Amig@mi@ dijo...

Que estupenda crónica a través del tiempo. Qué suerte que tu hermano tenga esa memoria, deberíais escribir un libro con todos esos datos de épocas pasadas de las que tan bien se documentó y recuerda .
Un besote
(en serio, esto es literaruta de la buena...)

Metztli dijo...

Ayyyy diablo, no te imaginas lo que me has hecho sentir leyendo tus palabras, me has hecho volar hasta lo mas hondo de mi ser y recordar a mi bisabuela que murió con 96 y a mis abuelos que de tanto que se querían murieron los dos el mismo día, mi abuela de enfermedad y mi abuelo de tristeza por perder a la persona que mas quería, y a mis otros dos abuelos ella murió de accidente muy grave y el hace poquito. Gracias por hacerme pasar este ratito tan agradable leyendo tu historia pero a la vez recordando la mía. Jo, que triste me quedo porque les hecho mucho de menos, tantas alegrías, tantas historias que recordar, tanto cariño y tantos recuerdos.
Y a la vez nuestros abuelos se merecen el mejor de los homenajes por tantas penas y tantos sacrificios que tuvieron que pasar en sus vidas.
Ayyyy diablo, creo que diablo solo tienes el nombre porque tu corazón es el de un ángel.
En fin lo dejo aquí, demasiadas cosas que sentir y contar.
Hasta pronto diablo, me encanta tu blog.

carlota. dijo...

Alucino siempre contigo , con tu familia , que memoria teneis todos y recopilasteis información como si supieras que ibas a escribir un blog , alucino y me encantaaaa...

Besos diablito.

Min dijo...

¿Pero tu te crees que está bien hacer eso? No, eh? porque yo he quedado para cenar y tengo la raya del ojo pintá, y ahora con la llorina de la emoción se me va a ir toda la pinturita al carajo!

Me ha encantado la entrada. Y me ha emocionado. Jop, qué de recuerdos.

Elisabeth dijo...

que bonito poder acordarse de esas cosas...yo de mis abuelos apenas recuerdo nada ....


besitoss

Umpi dijo...

Pues va a ser verdad eso de que el amor puede durar para siempre!!!!

Una vez más has conseguido mantenerme pegado a la pantalla del ordenador mientras leía una entrada tuya!!!

Un abrazo!

JuanRa Diablo dijo...

Fran:
Lo primero que quiero es agradecerte la ayuda que supone ese archivo que tienes en la cabeza. Hacía tiempo que quería hablar del bisabuelo, pero qué escaso me hubiera quedado esto sin tí.
Luego recordé, para seguir enlazando historias, que tú también viajaste a Cuba !!

El kioskero del antifaz:
Ay, amigo, gracias, pero ¿no será que en el blog siempre muestro mi mejor cara? A lo mejor soy un malas pulgas con el tridente afilao. A lo mejor, digo...
Deseando estoy ya que cuentes esa historia de tu abuela Rosario. Eso de tener sangre de indio navajo en las venas no lo dice cualquiera :O

Peibol:
Piensa por un momento cuántas de esas cosas que hacen tan particular a tu abuelo llegarán a conocer tus hijos. ¿Y tus nietos?
Somos parte de lo que fueron, somos su prolongación pero solemos olvidar nuestras raíces. Por eso he querido escribir sobre ellos. Desde aquí te animo a que lo hagas también.

(¿Y si tu abuela reserva el azul de sus ojos para tu prole? Quién sabe! Papeletas tienes ;)

Un abrazo!

Lillu:
Grande, grande la familia y todas sus pequeñas historias. Y muy bonito tirar de esos hilos invisibles pero irrompibles que nos unen con nuestros antepasados.
Un beso.

El extraño desconocido:
Es cierto, he pensado en eso muchas veces. En la libreta se limitaba a anotarlo pero cómo se debía sentir. Meses y a veces años conviviendo, disfrutando de esos hijos para dejar de verles un buen día y para siempre. Me cuesta imaginarlo.

JuanRa Diablo dijo...

mochuELIn:
Qué sentidas y profundas tus palabras. Comparto tu forma de verlo: recordar a los que faltan es traerles vivos a nuestro lado.
Sólo discrepo en tu idea de este infierno. Os empeñáis en verlo bonito pero algún día subiré la temperatura de las calderas y os arrepentiréis de lo dicho. ;)

Un MOL de besos!

Amig@mi@:
Por su parte el árbol genealógico existe y es impresionante. Y también muchas notas sobre cada miembro de la familia. Yo, la verdad, no sabría ni por dónde empezar. Quizás lo mejor sea ir contando cosas a través del blog.
(Gracias por ese piropo exagerado)

Metztli:
Me alegro de haberte traído buenos recuerdos de tus abuelos, pero nada de ponerse triste; en este blog está fulminantemente prohibido.
Y dale! Admito que me llames diablejo si quieres, o incluso diablillo. Pero decir que tengo corazón de ángel?? Jamás! Con lo que me cuesta mantener mi imágen satánica!!
Besos!

Gracias Carlota:
Te aseguro que soy el tipo más desmemoriado que puedas encontrarte. En mi familia todo el mérito lo tiene Fran. Yo creo que el blog me sirve de recuerdoteca para paliar mi memoria de pez.
Un beso.

Saludos a todos!! Sigo contestando mañana que son las tantas y pico!!!

DaniBai dijo...

Preciosa la historia Juanra, me ha encantao de verdad, enhorabuena y en parte te envidio por mantener tantos recuerdos.

un saludo

JuanRa Diablo dijo...

Min:
Toma, toma un kleenex, mujer, que no quiero ser el culpable de chorretes en la cara.
Me alegra esta participación espontánea.
Tenemos un Bichejo en común, ¿verdad?
Un saludo y vuelve cuando quieras.

Elisabeth:
Pues pregunta sobre ellos, que te cuenten alguna historia. Seguro que será grato oirlas.
Un beso.

Umpi:
Bien, bien, parece que este amuleto hipnotizador que me regaló un viejo zíngaro surte efecto.
Gracias Umpi

DaniBai:
Encantao de que te haya encantao.
Acabo de pasarme por tu blog. Inevitable echarse unas risas.
(No me gusta la Pitinga para tí :D )

Io dijo...

JuanRa, no te imaginas la magia y la paz que se aspira leyendo entradas sobre tu familia.

En esta, creo que te has superado a tí mismo. He sentido esa tristeza de la separación, la de tus hermanos y la de tus bisabuelos.

He añorado esas parejas que se amaban hasta el fin de sus días y que ahora son cada vez más escasas, aunque tengo la sensación de que vosotros continuaréis la tradición :D

Me he identificado con Ana (ya tengo algo más en común con ella) porque yo también llegué de forma inesperada y en mal momento, y mi madre también lloró (aunque luego fui su juguete preferido :D)

Y me ha vuelto a sorprender Fran, ese investigadorgenealógicoegiptólogopolíglotayrecientementepadrazo que al nacer, en vez de llorar como todos los bebés, imagino que le preguntaría al ginecólogo el origen biomolecular de ese cordón umbilical :)

Y lo cierto es que tu bisabuelo, con lo del tridente, te clavó, ja,ja,ja.

Besos, para tí y para toda tu maravillosa familia!

Metztli dijo...

Eyyyyyy, disculpa, diablejo, diablillo endiablado, no era mi intención dañar tu imagen satánica.
Pero....pero....pero........
Esta bien...te admito como diablo.

Saludos.

anasister dijo...

Qué preciosa entrada Juan....¿como es que siempre consigues emocionarme?Espero que el bisabuelo y la bisabuela tengan constancia de algún modo,de esta entrada tuya, porque nadie muere del todo mientras haya quien le recuerde,y tú los has devuelto a la vida a través de estas letras y los has traído a nuestros pensamientos de un modo muy especial.En realidad casi no recuerdo nada de esos días en casa de la abuelita,pero sí recuerdo perfectamente los olores descritos por Fran,mi hermanito del alma....

Anónimo dijo...

Que decirte JuanRa...ya te lo han dicho casi todo, bueno si, dos cosas:
Una, que viendo esta entrada no he podido evitar los recuerdos amargos de mi infancia, por circunstancias de la vida, con 7 años y hasta que me casé, viví con mis tios, gracias a eso, hoy vivo mejor de lo que entonces hubiera podido esperar, pero me dejó marcado.
La otra y por culpa del tridente, me has hecho recordar (aunque no se me olvida) a mi abuelo materno Pedro "Perico" -familiarmente. Por una historia que aquí sería larga de contar, nos hizo a mi primo y a mí sendas escaleritas de madera, la mia aún la tengo guardada , como otras muchas reliquias, que poco a poco, harás que las vaya sacando a la luz.
Como siempre he disfrutado de la gloria de tu ¿malvado? ¿infierno?
Un abrazo
Rasanliz

Min dijo...

Tenemos un Bichejo, efectivamente.

Yo a veces vengo, pero suelo hacer poco ruido, lo que pasa que esta entrada me emocionó tanto que no podía callarme :$

rAnita nOe dijo...

me encanta la manera en la que describes a tu gente. es genial. fantástica familia.

besos y gracias por tus visitas!!!

Fran dijo...

Muy bonita historia, una vez más, sobre todo para tus pequeños para el futuro. Todo lo que recuerda a abuelos y a sus historias resulta entrañable y es importante que las nuevas generaciones lo sepan apreciar y lo sientan así

tenemosimagenes dijo...

Muy buena historia

peibol dijo...

Lo de los hijos y los nietos lo veo tan tan lejano, que ni siquiera lo veo XD; pero si los tuviera y sacaran los ojos de la abuela, seguro que una parte de mí les tendría rencor Jajajaja.

Algún día hablaré sobre ellos, igual que ya he dado pinceladas sobre otras personas de mi familia.

Un abrazo

Anónimo dijo...

Hola Juan, hoy sí que me has hecho llorar de verdad, pero de emoción pues me ha traido tantos recuerdos esta última entrada, que no he podido evitar llorar pero de verdad,yo desde muy pequeñita estuve con mi abuela Paula, y me enseñó tanto y me dió tanto cariño, que ahora cuando Rasanliz, ha mencionado a mi abuelo Perico(su marido),que tanto me habló de él pues yo no le conocí, no he podido de la emoción. Quiero felicitarte por tus entradas y por tu forma tan especial que tienes de describir todo tu cariño a los tuyos.
Y desde aquí, con tu permiso quiero saludar a Rasanliz,(mi primo), le mando un fuerte abrazo y un beso.
Un besazo diablillo. Mar la mancheguica.

Anónimo dijo...

Juan, se me olvidaba lo que no me habías dicho es que tu bisabuela se apellidaba Cortés, como yo anda mira que casualidad.
Un beso
Mar

JuanRa Diablo dijo...

Un poco que me entretengo y casi echan más raíces los comentarios que el árbol genealógico.
¡Qué fértiles sois, gracias!

Io:
Tú sí que no imaginas lo que supone ese bálsamo gratificante que son tus palabras, siempre tan reconfortantes y tan dulces que me dejan con la sonrisa en la cara durante largo rato.
Por supuesto, no lo he dicho pero Ana fue luego la nena querida de la casa (y yo, por cierto, el único que dije que sería una niña cuando todos apostaban por otro varón)
Y lo de Fran no lo exageras. Si no lo preguntó es porque no sabía hablar aún, pero pensarlo lo pensó sin duda :D

Besos

Metztli:
De acuerdo. Ponte cómoda entonces. te corresponde la caldera 816. A poco gas ;)

Anasister:
Me hubiera gustado veros por un agujero rosigando las sillas, jajaja.
Aunque el premio a la memoria lo tenga Fran, yo me acuerdo perfectamente de cuando tenías cuatro años y de cómo yo te cogía en brazos.
Pero aún eres la nena, no creas.
Un beso

JuanRa Diablo dijo...

Rasanliz:
¿Me vas a obligar a que te amenace con mi tridente (no el de juguete, el de verdad) para que empieces a escribir tu propio blog? Si ni siquiera necesitas constancia! Tómalo como un álbum en el que ir pegando recuerdos. Recuerdo que te venga a la cabeza, cromo que pegas.
Y así, sin prisa.
(Me quedo con las ganas de la historia de las escaleras)

Un abrazo desde el terrorífico (SI!!) y malvado (SI!!) infierno.

Min:
Lo siento, amiga, pero en un descuido te he cosido un cascabel. Ya no podrás entrar aquí en silencio... ;)

rAnita nOe:
Gracias a tí también.
También dejas tu ver cuánto quieres (y añoras) a los tuyos.
Besos.

Fran:
Aún tengo bien presente aquella frase que me dedicabas el año pasado en la que decías que continuara "con ese blog-legado que estás haciendo a tus hijos".

Pues ya ves, Fran, continúo, y el que tú formes parte de él me satisface.
Un abrazo.

tenemosimagenes:
Gtacias, gracias
(y bienvenido, por cierto)

Peibol:
Bueno, sí, cada cosa a su tiempo, pero si luego se cumple el vaticinio acuérdate de que yo te lo había dicho.
¿De acuerdo, "afortunado"?

Mar:
Anda, niña, que mañana te voy a dar un pescozón por "llorona"
Bueno, llorar de emoción y de cariño y de gratitud y de alegría es un poco como reir al revés y con los ojos.

Espera que le llamo:

¡¡Rasanliiiz!! Que va p'allá un beso de la mancheguicaaaa!

Hale, hasta mañana!!

Io dijo...

No he dudado ni por un momento que Ana fue el carrusel de la casa, teniendo en cuenta además que en las familias tanto varón carga mucho (incluso si tienen tratos con el diablo) y una nena es todo un acontecimiento.

Además, conociendo a tu hermana, que es un completo ángel, imagino que se os caería la baba del primero al último. Y pondría la mano en el fuego a que sigue siendo así.

Besos.

adriana rey dijo...

Qué lindo... una preciosa historia y tan bien contada!! entre Fran y tu hacen una dupla... el con sus recuerdos e investigaciones y tu con la hermosa forma que tienes de escribir y llegarnos al corazón.

Bichejo dijo...

Me ha encantado el post, para no variar, la verdad.

Es curioso como en todas las familias suelen repetirse los mismos nombres, en la mía hay una gran colección de Carmenes o Carmens o como sea que se pueda decir el plural de Carmen!!!

Anónimo dijo...

Gracias JuanRa, me llegó este y otro que me ha dado esta tarde, que por fin la llamé -cuidamela, bueno, ya se que lo haces, aunque solo sea para empujarla hacia el camino del infierno.
Un abrazo
Rasanliz

Boli dijo...

Tienes una niña preciosa, JuanRa. Se ve que haces las cosas bien :)

Joder, tu bisabuelo aún se enrrolló con lo del café, porque yo fijo que usaría un calcetín sudado para colar el café, jaja

Salu3

JuanRa Diablo dijo...

Io:
Pues sin duda la cosa se equilibró con la llegada de Ana. Nadie mejor que un ángel para hacer de contrapeso al diablo.
Para mí fue un juguete. La verdad es que jugué mucho con los dos hermanos pequeños.

adriana rey:
Sshhhh. No lo digas muy alto, que el diablo se sonroja.
Gracias!

Bichejo:
Me alegro de que te haya gustado.
La pregunta es cuántas de esas Cármenes son también bichejos.

Rasanliz:
Pues que sepas que la vemos mejor que nunca: más delgada, más guapa y más sonriente.
saludos!

Boli:
Jejeje. Es que en cuestión de hijos escribo fino, como el boli Bic.
Hay alguna versión que dice que lo hizo con un calcetín, pero según fuentes fidedignas utilizó un pañuelo.
Me pregunto cuánta cafeína hubieras aportado tú :S :D