18 de octubre de 2010

LA RIADA DEL 82

Este titular que aquí muestro, y que tan acorde queda con el título del blog, pertenece a un recorte del periódico INFORMACIÓN del 21 de octubre de 1982 que guardo en un álbum de recuerdos.
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Creo que a la mayoría de nosotros, con tan solo leer España 1982, nos vendrá a la cabeza el Mundial de futbol, aquel que con más pena que gloria se jugó en nuestro país y que tuvo como mascota representativa a un risueño cítrico: Naranjito (qué ridículo me pareció entonces y qué nostalgia me produce verlo hoy)
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La actuación de la selección de España en aquel Mundial no tuvo excesiva repercusión, sin embargo la Comunidad Valenciana, una de las zonas de mayor producción de naranjas del país, sí tuvo un lamentable protagonismo cuatro meses después de finalizado aquel acontecimiento. Nadie podía presagiar el caos en el que se sumirían tantas localidades de esta comunidad en la tercera semana del mes de octubre.
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Fue una semana de abundantes lluvias con algunas tormentas importantes pero ninguna como la gran tormenta que se desató en aquella trágica madrugada del día 20 al 21 que ocasionaría graves inundaciones, víctimas mortales y unas pérdidas materiales incalculables.
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Hoy quiero rememorar aquel impresionante día tal y como yo lo viví. No me será difícil pues las imágenes de las que fui testigo fueron tan impactantes que aún parece que las estoy viendo hoy.
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Tenía entonces 16 años y era estudiante de 2º de BUP.
Aquella noche me acosté con el sonido de la lluvia sonando en el exterior de la casa de campo, ese rumor de agua continua acompañada de los destellos de algún relámpago y el consiguiente bramar de los truenos.
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Siempre me ha encantado oír llover y aún más con el sonido de una tormenta (amortiguado por la distancia, eso sí) por lo que me dormí pronto, arropado por esa maravillosa banda sonora natural de fondo. En esos intervalos entre el sueño y la consciencia llegaba a mis oídos el murmullo de agua cayendo sin parar y pensaba “¡Qué gusto! ¡No para de llover!”
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Amaneció y continuaba lloviendo. Cuando entró mi madre en la habitación para despertarnos a mi hermano y a mí, subió la persiana y la oímos exclamar:
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- ¡¡Ay, mare meua, pero… pero si está pasando un río por delante de la casa!!
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Saltamos como un resorte de las camas y nos abalanzamos al cristal para comprobar que efectivamente un auténtico rio de agua veloz circulaba ante nuestros ojos. Fue una imagen impactante. Se levantaron también mi padre y los hermanos pequeños y los seis quedamos expectantes ante las ventanas tratando de encajar una imagen nunca imaginada. Era un agua de color marrón oscuro que saltaba del bancal superior de los naranjos en una corta pero abundante cascada y circulaba por delante de la casa bajando por el camino que lleva a la carretera. Por suerte el agua no tenía altura suficiente como para subir el escalón de la marquesina de la entrada a la casa.
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Pero continuaba lloviendo.
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Una lluvia que llegaba de un cielo cerrado, oscuro, pesado, que dejaba en el ambiente la sensación de un mal presagio en los ánimos.
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Mi padre salió al exterior unos segundos y yo le acompañé. Pude escuchar en la distancia el estruendo de aguas en cascada, de ríos tropezando contra rocas, chocando contra paredes y quedé sobrecogido por el miedo.

Unos minutos después, la crecida empezó a intensificarse y de repente –no lo olvidaré porque lo vi ocurrir- se oyó un sonido fuerte, un estallido muy cercano.
El muro construido delante del bancal de los naranjos acababa de reventar. Entonces toda el agua en aquella parcela contenida se precipitó por esa abertura y llegó para inundarnos.
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La puerta cerrada no fue suficiente para evitar que empezara a colarse el agua dentro de la casa. Recuerdo a mi madre moverse apresurada mientras decía “Ay Señor, ay Señor” y a mi padre colocando mantas viejas y trapos en las rendijas inferiores para evitar que entrara con tanta fuerza. Empecé a imaginar la casa inundada y sentí mucho miedo pero no sabía reaccionar. Recuerdo que me metí en mi habitación y empecé a colocar libros y cosas de valor en las partes altas de los muebles y haciendo esto me percaté de que ya el agua estaba entrando en la habitación como una líquida serpiente que quería estropear mis preciadas pertenencias.
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Oía a mi madre recoger agua en un cubo y a mi padre afanándose en que no entrara más por debajo de la puerta. En mi desesperación quise evitar que se mojaran las mantas y colchones y cometí un error: teníamos camas plegables de las que se doblan por la mitad y se guardan en un hueco del mueble y las guardé sin percatarme de que al hacerlo colocaba un extremo de los colchones más cerca del suelo. Más tarde comprobaríamos que se habían empapado.
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El suelo de la casa era un charco creciente de agua y barro que se metía debajo de los muebles e iba llegando lentamente a todas partes.
Mientras tanto el exterior era un espectáculo desolador: vimos cómo el agua arrancó los rosales y los arrastraba por delante de nuestras ventanas en un visto y no visto así como troncos, maderas, ramas, que pasaban como veloces barcos. Comprobamos asombrados la fuerza de la corriente al ver cómo iba arrastrando el gran trozo de muro que la riada había quebrado.
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Fran preguntó de repente por Tranquilo
- Eh, es verdad ¿y Tranquilo? ¿Dónde está?
Tranquilo era nuestro perro y no se le veía por ninguna parte. No pudimos evitar afligirnos pensando que la riada se lo había llevado.
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Uno de los pinos se torció amenazando con caer sobre el tejado y toda la casa estaba ya rodeada de un mar oscuro de fango licuado que empezaba a alcanzar el nivel de las ventanas.
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La sensación de impotencia era terrible.
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(Continuará)
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(En la foto el río Vinalopó a su paso por el Puente de la Estación de Elda, el 21 de octubre de 1982.
Teniendo en cuenta que es un rio cuyo caudal no llega ni a las rodillas, impresiona ver esa tremenda masa de agua que se produjo tras el diluvio. Escucharla fue aún más impactante.)

23 comentarios:

Anónimo dijo...

Prime, supongo que pasariais bastante miedo,os imagino a todos tomando precauciones cada uno para salvar sus cosas. Quiero saber qué mas pasó en la segunda parte.
¿cómo puedes tener tantas historias que contar?, sois una biblioteca de anécdotas.
Un saludito. Remolina.

isaormaza dijo...

Siempre que salen noticias relaccionadas con inundaciones trato de ponerme en la piel de los que las sufren pero creo que es imposible llegar ni a la mitad de la cuarta parte de lo que sucede realmente. ¡Que miedo, que nervios y que impotencia debísteis sentir! Mucho me temo que la separación en dos partes de la historia que nos cuentas en para cojer fuerzas y tirar para alante. Gracias por compartirlo con nosotros, Juanra

isaormaza dijo...

Otra cosa: ¿Sabes que recuerdo perfectamente esas imágenes de Elda? Dió la casualidad que ese verano anterior yo estube en Elda. Con una guasa de la que luego me arrepentí amargamente recuerdo que les dije a nuestros amigos que no sabía para que porras tenían puentes para la birria de río que pasaba por alli (no creo que llegase a medio metro de agua, cuando había) ¡Me sentí fatal!

Peque dijo...

La naturaleza es terrible, tiene una fuerza descomunal y siempre, siempre, impresiona cuando se desata, sea como sea. terrible ese sentimiento de impotencia. Sigue contando.

Doctora Anchoa dijo...

¡Qué miedo! Y qué horrible sensación de no poder hacer nada.

Mae Wom dijo...

Menuda experiencia desagradable. Es increíble que el agua o el aire puedan devastar una zona como si nada.
Estoy intrigada -como los demás- por saber cómo continúa.

Saludos!

mochuELIn dijo...

Yo era muy joven, no recuerdo casi nada de ese año, bueno, el naranjito sí, pero no más. Debe ser aterrador, debe llenarse uno de impotencia ante tamaño momento... nada es más imparable que la Naturaleza bien manifestada. Espero la continuación.

Saludos y picotazo

Txema Rico dijo...

Sí Juanra,la foto que ilustra este post me es muy familiar. Esa misma mañana yo pasaba por encima de ese puente para ir al Inistituto La Torreta en Bus. Nos quedamos impresionados al ver tal caudal de agua...una pasada...fue una riada muy mala, se llevó por delante el Barrio Tafalera Baja de Elda, desapareció por completo.
Ah, Isomarza, los puentes son para cruzar el cauce de orilla a orilla, independientemente del caudal que tengan...ja jaja

JuanRa Diablo dijo...

Remolina:

Dentro de unos años pareceré el abuelo Cebolleta contando batallitas sin descanso, jejeje.
Saludos de Villena a La Cañada

isaormaza:

Llevaba meses con la idea de dejar constancia de esta historia y al final la pospuse para que coincidiera en fechas.

Sí, aquello fue impresionante, pero lo que pasamos en mi casa no tuvo importancia comparado con lo que sucedió en algunas poblaciones de Valencia. Pero eso lo cuento en un par de días.

El Vinalopó está raquítico el pobre. Curiosamente es un río de mucha longitud (81 kms) pero a su paso por las ciudades parece más bien una acequia

Peque:

Si la Naturaleza quisiera nos barría del mapa en un abrir y cerrar de ojos. Y me temo que no sentiría remordimiento alguno...

Doctora Anchoa:

Claro, eso es lo peor, ¡qué hacer! Nada más que verlas venir.

Mae Wom:

Pues noches de auténticos vendavales también he vivido. Y no sé qué me da más miedo... :S
En un par de días el final.
Un saludo.

mochuELIn:

Eso es lo que yo digo, la Naturaleza bien encabroná es como furia de dioses y nosotros muñecos de trapo.
En el 82 ¿sabias volar o aun estabas en el nido? jiep, jiep

Saludos y tridentazo

Txema Rico:

¿Tu fuiste al insti ese día? ¡¡Y yo en las barricadas y aislado!! Lo que hacen solo unos metros, ¿eh? Ca' la pollastra está en plena rambla.
Tu donant matemátiques i nosaltres casi ens ofeguem :S ¡¡Recollons!!

Gamar dijo...

Tremenda experiencia.
Tal vez no tan grande pero pasé por una experiencia de inundación que algún día contaré.
Un abrazo.

Lillu dijo...

Vaya :/ Lo peor tiene que ser la sensación de impotencia, supongo, de ver que la devastación continúa y no se puede evitar de ningún modo.

Lo más cercano a eso que yo he vivido fue cuando pasó la tormenta tropical Delta por Canarias, en 2005. La cosa empezó con una débil alerta de temporal, pero desde que se cortó la luz ya fueron dos días de viento y confusión. Los cortes de luz duraron casi una semana en algunas zonas. Estuvimos más de dos días incomunicados, sin electricidad, ni teléfono... Y eso da mucho miedo! Pensar en una isla aislada, valga la redundancia, acojona un poco XD

saluditos

Sese dijo...

Fue el año que reventó la presa de Tous, ¿verdad?. Al agua hay que respetarla y no intentar invadir sus posibles pasos, porque no respeta nada y todo se lo lleva.

Saludos

anasister dijo...

MUY VAGOS RECUERDOS TENGO YO...que miedo...SEGUNDA PARTE POR FAVOR...

Petulandcia dijo...

Lo que son las cosas, vengo desde el blog de Moli, llego aquí y me encuentro esto. Conforme leía me voy pasmando. Joé, JuanRa, yo viví ese día pero desde el puente de abajo. Estabamos en un piso alto y por suerte no pasamos el susto que vosotros (asustaicos estábamos, pero sin agua en el suelo, que horror). Recuerdo despertar por el ruido extraño que se oía, recuerdo la extraña luz marrón que había dentro de la casa, antes de saber qué pasaba, recuerdo asomarnos al balcón y ver la impresionante masa de agua, la velocidad que llevaba. Unas dos horas después, el agua saltaba el puente de Monóvar y no podíamos dejar de mirarla.
Tengo una foto de ese momento, te la busco y te la hago llegar si te gusta guardarlas.
Hacía siglos que no me acordaba de eso. Gracias!

Amig@mi@ dijo...

Uno.
http://mirandoporelobjetivo.blogspot.com/2010/10/xiv-jornadas-medievales-retrato-36.html
Dos.
A mí me pasó algo parecido en mi primera noche en Baza.( Viví allí más de 4 años). Una riada se llevó la feria, los puestos, los coches...
La verdad es que asustar, no sé, pero imponer...
Besos

Anónimo dijo...

El campo está construido en una rambla?
SAX

Speedygirl dijo...

Puffffffff, el agua entrando en casa tiene que ser unas ensación malísima... de no saber lo que puede llegar a pasar.

JuanRa Diablo dijo...

Gamar:

Cuente, cuente, Gamar, que soy todo oídos.
Pero no será que se le reventó una acuario enorme, ¿no? :p

Lillu:

Sí, el no saber qué hacer y más aún ante algo tan novedoso con lo que nunca antes te has enfrentado es una sensación muy desagradable, si bien creo que nunca llegué a ser consciente de hasta dónde podía haber llegado la cosa.

Ya veo que en el 2005 estuviste más "aislada" que nunca :S
Por cierto, y bromeando una vez más, a mi me parece que los nombres que ponen a las tormentas ayudan a darles o restarles importancia.
-¡¡Se acerca el tifón José Mari!!
- Ah, bueno, si es el Jose Mari...
- Se está formando la Tormenta Gordon
- Coño, corramos!!

Sese:

Así es, Sese, fue el año de la rotura de la presa de Tous, como contaré en breve, y por ese obstaculizar los pasos de las crecidas de agua como dices, se han originado muchas desgracias.

anasister:

¡Marchando una de Segunda parte!
¿La quiere con un poquito de video?

Petulandcia:

¡¡Vaya sorpresa!! ¿Eres de Elda?
La imágen del río era algo impresionante, ¿verdad? Yo no sé cómo hubo gente que se asomaba desde el puente. Cualquiera sabe si corrientes semejantes pueden llegar a arrancarlo de cuajo por muy bien construido que pueda estar.
Pues me encantaría tener esa foto. ¿Puedes escanearla y enviarla a mi correo?
Gracias a tí por pasar. Y me ha alegrado leer un comentario de alguien que lo vivió.

Amig@mi@:

Ehh, ¡un diablo de carne y hueso! A ver si el artista me presta la foto para el Museo... ;)

He imaginado la escena. Pobres feriantes. Con esa vida tan sacrificada y encima una tromba de agua encima...
Un abrazo

SAX:

Quítale el signo de interrogación.

Speedygirl:

Así es, y es que la Naturaleza puede traernos escenas que parecen de ciencia ficción.
Por cierto, nos faltó un super héroe.
¿¿Dónde te habías metido, Speedy?

Anónimo dijo...

Madredelamorhermoso!!!!!!!!!
SAX

El Zorrocloco dijo...

Había escuchado algo sobre la famosa riada una de las veces que estuve en Valencia, pero ahora has hecho que lo sienta en mis carnes, menuda tensión. Seguro (espero) que Tranquilo estaba escondido a salvo en algún lugar, acojonado el pobre XD

Cuando la famosa tormenta Delta le dio un coletazo a Canarias, recuerdo asomarme a la ventana de casa de una amiga a ver si era seguro volver a la mía, que parecía que había amainado el viento. Saqué la cabeza, miré a un lado y no vi nada raro; miré al otro... Y al final de la calle vi una valla publicitaria caída siendo arrastrada por el suelo como si no pesara nada. Como platos se me quedaron los ojos, hay que joderse XD

Ana dijo...

La verdad es que aunque en parte ya deberíamos estar acostumbrados a la fuerza de la naturaleza siempre impresiona, ya me imagino lo que debieron pasar con la dura experiencia de ver con impotencia como el agua te rodea, y peor, como empieza a entrar en la casa. Da miedo... sólo espero que Tranquilo hubiera subido al tejado o algo así. Seguiré leyendo.
Un abrazo
;)

peibol dijo...

¡JO-DER!

Con el corázón en un puño me he quedado. Pensar en una inundación en mi casa es un tanto absurdo, pues vivo casi en un tercero, pero me da por pensar que si ocurriera, se me chafarían muchas cosas, pues precisamente la tecnología y las fotos las tengo en las partes bajas de los muebles. ¡Qué miedo! :o

¡Queremos ya la segunda parte!

JuanRa Diablo dijo...

SAX:

Quenospilleconfesaos!!!!

El Zorrocloco:

No, no hay que menospreciar el poder de una tormenta por poco intensa que parezca. Tú quédate siempre a resguardo hasta que pase (en tu madriguera :P)

Eres el canari més valenciá que conozco :D

(Ya verás qué listo Tranquilo!)

Ana:

Ay, si la Naturaleza tuviera uso de razón... Nos habría echado un pulso hace tiempo borrándonos del mapa.
Has acertado con lo del perro, ¡se subió al tejado! :)
Un saludo. (Por cierto, trio de canarios comentando :)

peibol:

Muy catastrófica tendría que ser la cosa para que el agua se colara en tus dominios :P, pero nunca se sabe. En aquella inundación, como ahora leerás, el agua alcanzó segundas plantas. La de cosas personales de importancia que debió perder aquella gente...

Un saludo